domingo, 26 de febrero de 2017

Chica (no)destroza el feminismo en 3 minutos

Lauren Southern, la "chica que destroza el feminismo en 3 minutos", subió un vídeo hace un par de años que, aunque conocía de él desde entonces, no había visto hasta hoy. El mero hecho de que lo titulen como "desmontar" o "destrozar" el feminismo ya me parece de lo más ridículo y desagradable pues no sólo desvaloriza el feminismo, sino que lo reduce a una mentira. En esta entrada me gustaría rebatir los argumentos con los que Lauren defiende su postura hacia el movimiento. Comencemos:





1. Empieza el vídeo exponiendo cómo comenzó todo, incluyendo la típica de: "no necesito el feminismo porque creo en la igualdad". Ella misma ha comentado cómo muchas feministas contestaron que feminismo busca esa igualdad, y en base a ello argumenta todo el vídeo (y por esto tampoco tiene sentido nada de lo que dice). Así pues, creo que el punto uno debe ser para aclarar, una vez más y las que hagan falta, que el feminismo no busca la igualdad, sino la liberación de la mujer y, sólo cuando esto se consiga, cuando el machismo caiga y la mujer se enaltezca, se podrá hablar de igualdad de géneros.

2. Lauren pregunta: "Si el feminismo es un movimiento por la igualdad, ¿por qué no veo igual representación en asuntos de ambos sexos? Y, ¿por qué no veo a feministas quejarse por los beneficios que las mujeres tienen sobre los hombres en algunas situaciones?" Bien, creo que la primera pregunta queda respondida con el anterior punto.  Sé que puede ser difícil de entender desde una postura del colectivo opresor o de alienación, pero no puede haber una representación de un género que no la necesita. Los privilegios son suyos y no nuestros, por lo que tampoco tiene ningún sentido la segunda pregunta. ¿Qué supuestos beneficios son los que tenemos las mujeres sobre los hombres? Más adelante mencionará alguno, que ¡vaya! Es machismo encubierto.

3. "De 100 a 140 mil hombres son violados anualmente en prisiones de EEUU". Bueno mira, me gustaría saber de dónde se ha sacado esta estadística, porque ni en el Census aparece. Datos falsos aparte, no niego la existencia de dichas violaciones; sin embargo, se ha olvidado mencionar que esos hombres son violados por otros hombres (y esto es totalmente certero porque en EEUU no existen las cárceles mixtas). Quiero decir, no puedes justificar tu argumento contra el feminismo en una situación en la que ni siquiera las mujeres estamos involucradas. Además, hay que tener en cuenta el pequeño detalle de que esas violaciones se dan en un ambiente "no común", donde se está prácticamente privado de libertad, mientras que las mujeres somos violadas, entre otras situaciones, en contextos tan normales como caminar por la calle o bajar a la compra.

4. Seguidamente menciona la falta de recursos que tienen los hombres que, por contra, se supone que tenemos las mujeres. Y digo supuestamente porque que existan no significa que funcionen. Veamos, un recurso de tal calibre sólo se lleva a cabo si hay un contexto, unas estadísticas, una verdad y una preocupación que lo sustenten. Es decir, la proporción en que las mujeres necesitamos de estas ayudas es lamentablemente descomunal en comparación (y sin ella) con los hombres como para exigir que, el colectivo que curiosamente es por el que las necesitamos, también deban tenerlas. Algunos hasta os llevaréis las manos a la cabeza leyendo esto, pero ¿cómo vamos a proporcionar ayuda a un mínimo si todavía no somos capaces de que la mayoría no la necesite? Ejemplo: ¿sería apropiado quejarse y exigir unos recursos para la "discriminación" de los blancos (sólo porque existan algunos que hayan podido tener un problema de este tipo, porque dicha discriminación como tal no existe) porque un colectivo que verdaderamente lo necesita, el de los negros, lo tenga?

5. Para los siguientes porcentajes, volved al punto 3. Poco más podría añadir.

6. Llegamos al punto en el que critica que reconozcamos que "todos los hombres son privilegiados" y "todas las mujeres son oprimidas". Por supuesto que el hombre como colectivo está perfilado por los privilegios que les marca el patriarcado y que la mujer es el colectivo oprimido por la misma razón. Esto es perfectamente demostrable con sólo analizar las situaciones y contextos que nos rodean. No estoy diciendo que tú, posible hombre que estés leyendo esto, seas el macho alfa más malo del mundo mundial; digo que perteneces, aunque no quieras, a un colectivo (importante recalcarlo) que desde el principio de los tiempos mantiene el poder sobre la mujer. Negarlo sería una inconsciencia.

7. ¡La mujer casi siempre gana la custodia de los hijos en caso de divorcio! Si nos remitimos al punto 2, en el que Lauren menciona unos supuestos beneficios que tenemos las mujeres sobre los hombres, estoy segura de que este nuevo argumento suyo le hace referencia. ¿Quién, hasta todavía día de hoy, es la persona considerada más "apta" para cuidar de los hijos? Exacto, la mujer. Y por qué una mujer, ¿porque en la historia que nos precede somos nosotras las que nos quedamos en casa y ellos no? Pues, queridos y queridas, aunque parezca una incoherencia temporal, sí: seguimos ligadas a los cuidados de los demás, a ser las amas de casa... El hombre puede realizar esas "actividades visibles" como bajar los niños al parque, por ejemplo, pero la mayor parte del peso "invisible" del cuidado de los hijos remite en la madre, y la justicia no sería menos para contradecir esto. Así que sí, casi siempre ganamos la custodia de los hijos, pero ¿es esto un argumento válido contra el feminismo, o es más bien un motivo más para luchar por él?

8. Lo de que las mujeres nos dan la mitad de la condena que a un hombre por el mismo crimen me gustaría también que enseñe de dónde lo ha sacado, porque me da en la nariz que, llamadme loca, sus "datos" tienen más cuento que Calleja. No os quedéis en el umbral de la comodidad creyéndoos todo lo que escucháis porque os suene "verdadero". Sed críticos, buscad e informaos. Que se justifique en que a las mujeres nos toman más en serio en caso de, por ejemplo, una violación sí que me da para reírme un rato: ¿qué pensáis si os digo que una jueza preguntó a una víctima si había cerrado suficientemente las piernas en una violación? Que es una aberración, ¿verdad? Pues permitidme que os deje por aquí la noticia.

9. Lauren dice que feminismo no puede ser sinónimo de igualdad si no representa los problemas de ambos géneros. Cuando los hombres tengan problemas por ser hombres, cuando se les infravalore por ser hombres, cuando no puedan caminar tranquilos por la calle por ser hombres, cuando se les hipersexualice y cosifique por ser hombres, cuando cobren menos en el mismo trabajo que una mujer por ser hombres, cuando se crea que por ser hombres son el "sexo débil", cuando se les mate por ser hombres, cuando no tengan las mismas oportunidades por ser hombres, cuando casi no aparezcan en los libros de texto por ser hombres, cuando se les dificulte acceder a altos cargos por ser hombres, cuando se les valore más por el físico que por sus capacidades por ser hombres, cuando se les ligue a los cuidados por ser hombres, cuando todo un sistema esté organizado de forma que ser hombre sea un problema y una dificultad añadida en vez de un simple género, entonces, se creará un movimiento que enaltezca y empodere su figura. Mientras tanto, el feminismo seguirá siendo, como ella dice, ridículo, y luchará por nuestros problemas.

10. Y por esto, a diferencia de Lauren Southern y sus banales, ignorantes e inclusos falsos argumentos, soy feminista.




lunes, 9 de enero de 2017

¿Por qué el alcohol excusa las acciones de ellos, pero condena las de ellas?

La fiesta y la noche también son nuestras. Y cuando digo fiesta y noche, incluyo absolutamente todo: música, baile, tranquilidad, desfase… Pero también incluyo el alcohol. Sí, queridos y queridas, por muy raro que pueda parecerle a algunas personas, ¡SORPRESA! A las mujeres también nos gusta el alcohol; también nos gusta disfrutar de una buena copa en un pub o de unas cervezas con amigos. Y lo que es normal y razonable para unos, puede parecer una desfachatez para otros. ¡Qué osadía poder disfrutar de lo mismo que ellos y encima esperar que nadie nos diga nada! ¡Qué descaro, qué vergüenza!
Fuente: El Mundo
¿Nunca os pasado esto de ir a tomar algo con un hombre, que vosotras pidáis algo con alcohol, aunque sea una mísera cerveza, y él no, pero por el contrario la bebida alcohólica se la hayan puesto directamente al hombre, sin preguntar siquiera para quién era cada cosa? ¿A quién se le ocurriría pensar que el macho ibérico pudiera beber un triste refresco y la mujer una pizca de alcohol? ¡A la hoguera con ella! Y este es sólo un ejemplo de todas las situaciones a las que nos tenemos que enfrentar como mujeres a la hora de beber.

Cansa, y mucho, tener que escuchar comentarios del tipo “no bebas tanto que te va a sentar mal”, “no vas a aguantar ni un asalto”, “échate menos” o “¿cómo bebes tanto?” pero únicamente refiriéndose a la mujer del grupo. Y sí, es cierto que, dejando a un lado la individualización, las mujeres no metabolizamos igual el alcohol que los hombres. Somos genética y fisiológicamente diferentes; en este aspecto somos parecidos, pero no iguales. Sin embargo, esto no justifica, ni por asomo, el estigma de las mujeres relacionado con el alcohol.

Y cómo no mencionar esos súper plausibles comentarios del calibre de “¿la violaron? Pues que no se emborrache” o “si no era consciente de lo que pasaba que no hubiera bebido”; porque, encima, tenemos que aguantar que se nos culpe de las atroces acciones de ellos sólo por “haber bebido alcohol”. No somos las responsables de una violación, ni de un piropo, ni de una mano larga… No somos las responsables de los actos que decidís cometer, aunque hayamos bebido, aunque vosotros también hayáis bebido. A la mierda con la imagen de que la mujer cuando bebe es más promiscua; a la mierda pensar que nos lo merecemos por haber bebido y disfrutado de la noche; a la mierda el estigma de la mujer con el alcohol. ¡Arriba esas copas, mujeres, que las calles, la fiesta y la noche también son nuestras y que nadie nos diga lo contrario!



Sólo me hago falta yo

Desde que me puse las gafas violeta y estoy más atenta a lo que me rodea, no hago más que leer mensajes de pareja del tipo: “sin ti no hay un yo”, “sólo me haces falta tú”, “lo eres todo”, “no puedo estar sin ti”, “cada día me haces más falta”, “sin ti nada tiene sentido” y un larguísimo etcétera con el que podría rellenar página y media. Y es que el amor romántico ha hecho mucha mella en las relaciones de pareja de la sociedad heteropatriarcal en la que vivimos.

Un “sin ti no hay un yo”, para aquél que lo dice, puede representar todo el amor que desprendes hacia tu pareja o lo importante que es para ti. Sin embargo, esconde la pérdida de identidad de una persona, es decir, un “sin ti no hay yo” nos reduce a la más mísera dependencia del otro. De igual modo se entiende el “no puedo estar sin ti”. Qué decir, en esta sola frase se puede describir cómo perder la libertad individual para arraigarse en la dependencia de tu pareja y, amigos y amigas, no dependas nunca de nadie en el amor más que de ti mismo. Sé tu propia media naranja.

Un “sólo me haces falta tú” no hace más que aminorar el entorno de la persona en cuestión, quiero decir, canalizar todas las relaciones a una sola persona y, de este modo, ir alejándose poco a poco de amigos o familia con el único pensamiento de sólo necesitar a tu pareja.

“Sin ti nada tiene sentido” es uno de los que más me cabrean. Qué feo eso de darle toda la importancia de tu vida a otra persona; qué feo pensar que la marcha de tu existencia está marcada por aquella persona en la que, en un momento dado, pensaste que era quien te haría feliz y ahora es de quien depende tu felicidad. No es lo mismo, ni parecido.

Todas estas frases descansan en el regazo del amor romántico, de dejar la autonomía del rumbo de vida en otras manos que no sean las propias, es decir, de la dependencia emocional y el amor tóxico. Algunos pensaréis “qué radical, lo lleva todo al extremo“. No, queridos y queridas, este tipo de mensajes, aparentemente “una muestra de amor” y “sin más importancia”, lo único que consiguen es perpetuar la toxicidad de parejas que se asfixian, de llegar a esconder tras de sí la violencia de la dependencia de pareja. El amor no debe ser eterno, exclusivo, incondicional y sacrificado, sino que se trata de dar rienda suelta a la aventura de ser nosotros mismos con alguien que camine a nuestro lado, sin juzgarnos, limitarnos o atarnos a sí.

Fuente: Feministadas
Recordad, el amor romántico mata con un “sin ti no hay un yo"; el amor es saludable cuando “sin ti soy yo, pero contigo soy más yo“.


La normalización patriarcal como arma de destrucción masiva

No sé bien por qué pero siempre que salgo de fiesta acabo hablando de feminismo con alguien, sobre todo con hombres. Es curioso porque llega a ser algo frustrante, pedagógico e incluso gracioso cuando sabes que no puedes escuchar más burradas. Sin ir más lejos, hace unas semanas estuve con un amigo que no veía desde hace tiempo y decidimos alejarnos del barullo para ponernos al día sobre nuestras vidas y, cómo no, debatir sobre temas en los que tenemos puntos de vista más que dispares. Puedes tener una ideología diferente a otras personas, puedes guardar una opinión distinta a los demás con respecto a ciertos temas; pero no puedes defender ─como hizo él─ que no existe el patriarcado o que el acoso se trata de algo aislado. Chicos, no existe ningún tipo de acoso o violencia hacia la mujer que se pueda justificar en que es sólo un caso aislado.


Total, que entre sus banales e ignorantes justificaciones de que no vivimos a la sombra de un patriarcado que no hace más que asfixiarnos, degradarnos, acosarnos, matarnos y oprimirnos, yo le mostré un sinfín de ejemplos en los que las mujeres sufrimos sus consecuencias: la violencia de género, la brecha salarial, la asimilación de la mujer a los cuidados, la hipersexualización, el acoso callejero de piropos, manos largas o la inseguridad de andar solas… ¿Su respuesta?


-Pero, ¿tú has pasado por eso, es decir, tú has sufrido acoso por la calle? (como si éste fuera súper extraño e inusual).

-Por supuesto ─le respondí─.


Obnubilado por la sociedad patriarcal y ajeno a sus secuelas, mi amigo quedó perplejo porque “¡Oh,vaya! No es un caso aislado, ¡solamente lo hemos normalizado hasta el punto de no saber reconocerlo, e incluso, negarlo!”. Lo curioso y que más me llamó la atención de esto, es que él no creía que pasemos por este tipo de situaciones todas y cada una de las mujeres, incluso que tengamos que lidiar con ello en nuestro día a día. Hombres, no es tan simple como creéis, ni tan insignificante como pensáis; de hecho, sólo es posible ser plenamente consciente cuando ya te ha ocurrido. Sin embargo, ésto no justifica su negación. La ignorancia es el blanco y la normalización permite dar de lleno en la diana. 


Días más tarde me metí de lleno en el ahora sucumbido debate “hombre feminista o aliado”. Este tema me gusta porque es cuando te das cuenta de que la persona con la que estás hablando, tan “defensor” de la igualdad de géneros, no tiene ni idea de lo que es el feminismo. Hola, hombres del planeta, feminismo es la liberación de la mujer; la igualdad de géneros es la consecuencia de ésta. Por lo tanto, si no eres mujer no puedes liberarte, no puedes saber con todas las letras lo que es sufrir el patriarcado, no puedes ser feminista, no puedes apropiarte de nuestra lucha, sino que puedes ─y para qué decir, debes─ apoyarla; es decir, eres aliado de la lucha feminista.

Por favor, dejad de intentar ser plenos protagonistas de una lucha que no corresponde que lo seáis y, en cambio, apoyadnos y empatizad con nosotras; acompañadnos en la marcha del feminismo, colectivicemos la lucha y hagamos historia; o como poco, consigamos que se nos reconozca y valore en ella, sin distinciones.
Autora: María María Acha-Kutscher

Si ya lo dijo Simone de Beauvoir: “el opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”.